A veces tengo miedo de saltar al vacío, de ver el fondo, de sentir la libertad de mis piernas y lanzarme porque puedo. Pienso que quizá por ese miedo inventamos cadenas, cadenas que nos salven de nuestra propia libertad, porque no confiamos en nuestras decisiones. Entonces, aunque sea por unos momentos, me doy cuenta de que mi verdadera libertad está en elegir a consciencia entre saltar y quedarme, en aprender a dirigir mi poder; dejo de tener miedo, y empiezo a confiar en que no necesito nada que me ate.
jueves, 5 de marzo de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario